El Silencio de los Inocentes
El otro día estaba recordando la manera tan sutil en que “El Quiebraespejos” nos muestra esa suerte de “jerarquía médica” en la cual vas avanzando a medida que pasas de curso... Y luego me puse a pensar que dicha situación es el escenario perfecto para que se den situaciones de abuso de poder. Pero, ¿Será tan frecuente como creo que eso suceda realmente?...
Según una investigación realizada en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile**, el 86,1% de los estudiantes reportaron percibir 2 o más incidentes abusivos durante la carrera, entendiéndose como abuso “el hecho de tratar a otro en forma ofensiva, causar lesiones físicas o psicológicas, o forzar a otro a realizar acciones que no desea o en las que no conciente”... Y ojo en lo siguiente “... una condición para considerarse abusiva debe darse en un contexto de desequilibrio de poder...”. La condición perfecta para esta seudojerarquía fáctica imperante. Podemos inferir, que el abuso más frecuente en nuestro medio fue el trato humillante tanto verbal como sicológico, y que las estudiantes se ven en mayor frecuencia agredidas sexualmente.
Porque, ejemplificando lo anterior, encuentro, a lo menos enjuiciable, que internos deban realizar trabajos para los cuales hay médicos contratados. Es inaceptable mandatos en tonos descorteses, irrespetuosos y más aún, a garabatos. Para que hablar de las insinuaciones sexuales, que francamente encuentro patéticas.
¿Será que en algún momento de la carrera la soberbia (intelectual sobretodo), se apodera de nosotros, y nos hace creer con el derecho de poder humillar a otros? ¿Qué clase de Medicina Humanista se puede enseñar, si profesores y estudiantes deshumanizamos a nuestros pares cada vez que le arrebatamos el respeto que merecen?...
A lo que quiero llegar con todo esto es, que sin lugar a duda, lo que más repruebo de toda la situación; es el silencio. El silencio de quienes habiendo presenciado los hechos no son capaces de levantar la voz; o peor aún, de quienes “no se meten; porque no es mi problema”. Encuentro cobarde a aquel compañero, que presenciado comentarios hacia una compañera de curso de parte de un profesor, con claro tinte sexual, no haya pensado en lo mucho que le hubiese gustado que alguien defendiera a su polola o a su hermana si un profe la hubiese tratado así... Y sólo atinando a reirse.
Que falta de carácter de parte de algunos doctores someterse a acciones pedagógicas a las cuales no están de acuerdo “por no tener problemas”. Que pena creer que plantear un desacuerdo de forma respetuosa te significara “echarse el profe encima” (sea lo que sea que signifique eso..ja). Es cierto, da miedo. Yo también muchas veces he sido una simple expectadora, temerosa y cobarde. Pero ¿Será tan así, el día que no sea sólo una persona que plantea el desacuerdo, sino que todos aquellos que los piensas asi lo dicen?... Ojalá generaciones posteriores lo apliquen...
Que lata que exista el abuso de poder, pero mas lata me da el SILENCIO de quienes nos consideramos INOCENTES...
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